El enemigo es el miedo.

Last Updated on 01/10/2026 by Mauricio Ibañez

Tomemos a Putin: su miedo es su enemigo verdadero, no Europa ni la NATO, él tiene miedo de ser invadido pero preside sobre el pais más extenso del planeta, con toda seguridad el que más recursos inexplotados tiene todavía.

Tomemos a Trump: su miedo es que dejen de hablar de él, o que no sea lo suficientemente reconocido ni que haya tenido la fortaleza y decisión suficientes para acabar con la palabreria y el mundo de la post verdad que nos ha llevado al borde del abismo a las democracias liberales.

Netanhayu tiene miedo de dejar de ser el primer ministro de Israel, y miedo de que sea dentro de su mandato, que los estados terroristas exterminen su pais. Se ha dedicado a fortalecer sus fronteras acabando y aleccionando a sus enemigos, con escasas medidas para hacer que los vecinos cambien de parecer de formas distintas a la de la violencia (bueno la violencia no lo ha logrado en varios milenios todavía a favor de ninguno de los dos bandos).

Petro tiene miedo, bueno esos son otro tipo de miedos fuera de esta galaxia e incomputables para el cerebro provisto de neuronas normales, asi que mejor lo dejamos quieto.

Miedo tiene la iglesia de que la humanidad deje de creer algun dia en algo distinto a Dios, y los sacerdotes tienen miedo de que nadie les ponga atencion ni les colaboren para sus buenas obras. Miedo tiene el técnico de un equipo deportivo con sus vaivenes, y que no le respeten sus condiciones de contrato: cada cláusula nueva entre las dos partes firmantes expresa algún tipo de miedo. Miedo tiene el payaso de que no se rian de sus chistes, y el CEO vive con el miedo de hasta cuando lo dejarán en su cargo y vive con miedo a fracasar, aún sabiendo que el fracaso es principalmente una percepción subjetiva distinta del esfuerzo que se imprime. Miedo tenemos los gerentes si alguna vez hemos tomado las decisiones equivocadas, y miedo tienen las parejas sobre la infidelidad del otro o la tentaciones propias.

Miedo tenemos todos, y el miedo es el culpable de que nos alejemos o nos acerquemos a la comunicación divina, las oraaciones, según cada circumstancia.  Miedo tienen las juventudes por quedarse atrasados, por no estar de moda ni formar parte del combo. Miedo tenemos los adultos de envejecer y ser olvidados por lo bueno, pero recordados solo por un desliz; miedo a la muerte prematura sin que hayamos terminado nuestros planes, aún sabiendo que no es nuestra vida y que tampoco son nuestros planes.

Sentimos miedo de abandonar aquello que conocemos o lo que nos hace sentir cómodos. Sentimos miedo por monstruos que no existen, o situaciones que nunca se van a dar. Del miedo surgen las envidias, los chismes, el afán, y tambien los siete pecados capitales. Tenemos miedo de irnos al infierno si no damos limosna, o que el limosnero nos de una patada porque no le dimos suficiente esta vez. ¿Cabremos en el ojo de la aguja a la hora del Juicio Final? Miedo de herir con nuestras palabras o nuestras acciones a otros. Miedo de patinar en las dudas por siempre o de no salir de las tristezas. Además de todo lo anterior, algunos podemos sentir miedo de que la luz no vuelva a aparecer en cada amanecer, aunque es un imposible. Es bueno tener miedo de algo imposible, pues fortalece la Fe en lo que sí es posible.

El miedo es el enemigo a vencer.

Entonces, ¿qué tenemos que hacer para vencer el miedo? Bueno, hay que empezar por educar para fortalecer el carácter. De ahi en adelante, muchas cosas se facilitan: se fortalece la FE, la seguridad interior, y todas las habilidades blandas: la confianza en si mismo, la comunicación, la tolerancia, el trabajo en equipo, la empatía, el carisma, la misericordia.

Imagínate una sociedad donde los carácteres han sido educados para ser tan fuertes que casi ha desaparecido el miedo de sus emociones. Cierra los ojos, e imagina un mundo sin miedos.

¿Sería nuestro progreso y trascendencia todavía posible, sin sentir nunca miedo?

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